A los 24 años, Paulina Gómez ya forma parte de una página importante del fútbol tucumano. La joven preparadora física, oriunda de Concepción, se convirtió en la primera mujer en ocupar ese rol dentro de un plantel que logró el ascenso al Federal A con Tucumán Central. El logro se suma a otro antecedente reciente en la provincia: en 2024, Belén Nieto había cumplido la misma función en Jorge Newbery. Dos nombres jóvenes, nacidos en el sur tucumano, que empiezan a marcar presencia en un espacio históricamente dominado por varones.

Para Gómez, el camino hacia ese momento estuvo marcado por la constancia. Cada día viaja desde Concepción hasta San Miguel de Tucumán para cumplir con su trabajo. Son 76 kilómetros en colectivo que recorre con la misma rutina: suele ser la primera en llegar a los entrenamientos y una de las últimas en irse. Rodeada de 34 futbolistas, organiza los circuitos físicos, explica cada ejercicio y da las primeras indicaciones de la jornada.

El trabajo lo comparte con Sebastián del Carril, con quien arma la planificación del equipo. Entre ambos distribuyen tareas y ajustan los detalles de cada entrenamiento. “Trabajar con él es increíble. Es alguien a quien admiro muchísimo y de quien aprendo todos los días. Nos distribuimos tareas, compartimos opiniones y buscamos objetivos juntos”, explicó.

Su vínculo con el deporte empezó mucho antes de llegar a Tucumán Central. En Concepción dio sus primeros pasos dentro del fútbol y comenzó a formarse en clubes de la zona. “Siempre me gustó el mundo del deporte. Poder trabajar hoy de esto es un sueño. El deporte te enseña cosas muy lindas y muchas veces hace que tu camino de aprendizaje sea más fácil”, contó en diálogo con LA GACETA.

Entre sus primeras experiencias recuerda especialmente su paso por Azucarera Argentina, donde empezó a proyectar su carrera dentro de la preparación física. El recorrido siguió creciendo con el tiempo: primero llegó el título del Torneo Anual con Tucumán Central en 2025 y luego el ascenso al Federal A, un objetivo que soñaba desde que comenzó a trabajar en el fútbol.

“Clasificar a una segunda ronda del Anual con Azucarera, salir campeona con Tucumán Central y lograr el ascenso al Federal A son cosas que uno imagina cuando empieza, pero vivirlas es una locura”, expresó.

Dentro del cuerpo técnico, Gómez también cumple un rol clave en el cuidado físico del plantel. La planificación de cargas y el seguimiento diario de los futbolistas se realiza en conjunto con la nutricionista del equipo, Carmen Moreno, para evitar lesiones y sostener el rendimiento en una temporada exigente.

“Hay que estar pendiente de los detalles, comunicarse mucho y dialogar. Como cuerpo técnico priorizamos eso. También hacemos mucho hincapié en el cuidado de los jugadores”, explicó.

A pesar de su juventud, Gómez ya piensa en proyectos a largo plazo. Uno de ellos tiene que ver con su familia. Su hermana se recibió recientemente de kinesióloga y ambas sueñan con desarrollar un centro deportivo en el futuro. “Nos gustaría armar un proyecto juntas. Amamos el deporte y todo lo que implica”, señaló.

La pasión por el deporte, de hecho, forma parte de su historia familiar. Su padre, Adolfo Gómez —conocido como “Gallina”— jugó en Concepción FC, mientras que su madre, Claudia Nacul, siempre acompañó la actividad deportiva de sus hijas.

Ese apoyo se hizo sentir especialmente en uno de los partidos más emotivos de su carrera: la final ante Concepción FC, el club de su ciudad. En las tribunas había familiares alentando a ambos equipos. “Fue una locura. Tenía a parte de mi familia de un lado y a otra del otro. Estaba muy nerviosa, soy muy cabulera y ese día todo tenía que salir perfecto… y salió”, recordó.

Entre entrenamientos, viajes y capacitaciones, Gómez mantiene una rutina intensa. Cuando tiene un momento libre, su cable a tierra sigue siendo el mismo de siempre: entrenar o compartir mates con su familia. “No me imagino quieta. Si no estoy entrenando, estoy tomando mates. Con eso soy completamente feliz”, resumió.

Su historia, marcada por la disciplina y la pasión, refleja también un cambio que empieza a verse cada vez más seguido en el fútbol tucumano: mujeres que se abren camino dentro de los cuerpos técnicos y ocupan roles que durante mucho tiempo parecían reservados para otros.